top of page

Parte II - 40 años y una guerra: la odisea de escribir Die Feuerland Indianer

Foto del escritor: Equipo Gusinde
Equipo Gusinde
1 sept
3 min de lectura

PARTE II


La empatía como método de escritura


Detrás de las miles de páginas y del riguroso registro científico de Die Feuerland Indianer, late un impulso profundamente empático y de sincero respeto por el otro.


Gusinde no trabajó como un mero observador distante: se relacionó con los fueguinos desde una sensibilidad humana, ante el inminente ocaso que los amenazaba.


En el prólogo original de la edición austríaca de 1931, el sacerdote confesó con honestidad: “La idea de que estos hombres vitales y alegres estaban condenados a un ocaso inevitable y a corto plazo no me abandonaba, y me entristeció muchas veces. [...] Como hombre me aproximé a estos indios de Tierra del Fuego, no apreciados debidamente, y como llegué a conocer y estimarlos como hombres auténticos tuve que describirlos como tales”.


Esta profunda conciencia sobre la fragilidad de su existencia fue, precisamente, lo que lo llevó a escribir tan detalladamente sobre ellos. Aunque reconoció que el libro habría podido ser más conciso, Gusinde decidió no escatimar en descripciones meticulosas ni en reiteraciones sistemáticas, sabiendo que no habría segundas oportunidades para registrar este mundo. Escribió con la urgencia del último testigo: “debía esforzarme en conseguir la mayor exactitud en vista de que en el futuro no se podría esperar ningún informe suplementario: es el caso de los capítulos sobre las reuniones secretas de los hombres, que tuvieron lugar por última vez en esta tribu en el invierno del año 1923”. Cada página de su obra fue concebida como un escudo contra el olvido definitivo.


El camino no estuvo exento de dificultades físicas y tensiones cotidianas en un territorio inhóspito, pero el afecto mutuo terminó por borrar cualquier aspereza del viaje. Al cerrar su prólogo, el antropólogo inmortalizó una dedicatoria que resume el verdadero espíritu de su titánica labor: ”Mi trabajo en Tierra del Fuego fue duro y penoso (...) Todo eso está olvidado; muchas experiencias tristes con ciertas personas y decepciones dolorosas fueron compensadas con otras tantas pruebas de fiel colaboración y sincero afecto de aquellos indios.



Tafelmappen im Feuerland


Como complemento fundamental de su obra escrita, surgieron ediciones adicionales de un valor incalculable: las Tafelmappen im Feuerland. Consisten en carpetas o portafolios de láminas (o Tafeln), de tapas duras, que albergan mapas, fotografías y registros visuales independientes del texto principal.


Lejos de ser simples ilustraciones, estas imágenes constituyen el testimonio tangible de lo que el sacerdote denominó el “patrimonio espiritual” de los pueblos del sur: una ventana que permite al lector contemplar la dignidad de sus rostros, sus pinturas corporales, su antropología física y la mística de sus rituales.


La primera de estas carpetas vio la luz en 1931, consagrada enteramente a retratar al pueblo Selk’nam. Contiene 51 láminas impresas en fototipia, con 129 fotografías del pueblo Selk’nam. La segunda, con 15 láminas y 64 fotografías, se publicó de forma póstuma en 1974 para acompañar la culminación del tercer libro dedicado a los Kawésqar. En el caso de los Yagán, no se editó un portafolio independiente y sus 100 fotografías e ilustraciones fueron encuadernadas directamente en las páginas finales de su tomo correspondiente.


En su conjunto, esta documentación gráfica se alza hoy como un registro etnográfico insustituible de comunidades que sufrieron un drástico proceso de merma y transformación a comienzos del siglo XX.



Versión en español


Bajo la dirección de Werner Hoffman, catedrático de literatura alemana en la Universidad del Salvador, de Buenos Aires, y con la revisión técnica de Olaf Blixen, profesor de etnología de la Universidad de la República, de Montevideo, el Centro Argentino de Etnología Americana tradujo y publicó, entre 1982 y 1991, Los Indios de Tierra del Fuego, traducción al español de la edición austríaca de esta obra monumental. Tituló los cuatro tomos de esta obra: Los Selk'nam, publicado en 1982; Los Yámana, publicado en 1986; Antropología física, en 1989; y finalmente Los Halakwulup, en 1991. Como no volvieron a editarse, la posibilidad de encontrar los libros en la actualidad es muy escasa, y más todavía lo es de encontrar la colección completa, lo que realza más aún el valor de este tesoro histórico.



Un legado que late en el presente


La obra de Gusinde ha trascendido la antropología para convertirse en un documento de resistencia. Lo que él escribió con la urgencia de quien guarda un tesoro en un incendio, es ahora la base para que los descendientes Selk'nam, Yagán y Kawésqar reconstruyan sus tradiciones, mitos y lenguas.


Comentarios


bottom of page