top of page

40 años y una guerra: la odisea de escribir Die Feuerland Indianer

  • Foto del escritor: Equipo Gusinde
    Equipo Gusinde
  • 30 jul
  • 2 min de lectura

PARTE I



Cuando el sacerdote y etnólogo Martin Gusinde abandonó las costas de Tierra del Fuego en 1924, llevó consigo no sólo recuerdos: también portaba una inmensa colección de cuadernos taquigráficos, fotografías y cilindros de cera con las voces de un mundo que se extinguía. Lo que no sabía en ese momento, era que su verdadera hazaña no había sido sólo sobrevivir a los gélidos canales australes, sino que dedicaría los siguientes 40 años de su vida a transformar esos registros en la obra etnográfica más completa jamás escrita sobre los pueblos fueguinos.



Una obra en tres actos (y nueve tomos soñados)


Al regresar a Viena, Gusinde se inscribió como estudiante de Etnología, Antropología y Prehistoria en la Universidad de Viena, para perfeccionar sus conocimientos técnicos, y comenzó la titánica tarea de redacción. Inicialmente proyectó la obra en nueve tomos, pero la realidad editorial y científica decantaron el trabajo a tres volúmenes monumentales -o Bände- que hoy son piezas de culto para la antropología:


Tomo I: Die Selk’nam. Publicado en 1931 (algunas fuentes señalan principios de 1932). Este volumen, de más de mil páginas, describe con un rigor sin precedentes la vida y el pensamiento de los cazadores de la Isla Grande.


Tomo II: Die Yamana. Vio la luz en 1937. En él, Gusinde volcó sus experiencias conviviendo en las canoas y chozas de los nómadas del mar del Cabo de Hornos.


Tomo III: consta de dos volúmenes, el primero es Die Halakwulup, y el segundo Anthropologie Der Feuerland Indianer. La segunda parte, centrada en la antropología física, alcanzó a publicarse en 1939, justo en el umbral del desastre que cambiaría el destino del libro.



El golpe de la guerra y el cautiverio soviético


La Segunda Guerra Mundial marcó el capítulo más trágico para el legado de los fueguinos y Gusinde. El manuscrito de la primera parte del tercer volumen, dedicado a los Halakwulup (Kawésqar), ya estaba terminado antes del estallido del conflicto. Sin embargo, en el caos de la guerra, dos terceras partes del manuscrito resultaron destruidas.


El drama no terminó ahí ya que parte de los cilindros grabados por Gusinde, que habían sido enviados al Berliner Phonogramm-Archiv y luego despachados a Silesia -para protegerlos de bombardeos-, terminaron en Leningrado. (Si quieres saber más sobre esto, te invitamos a leer esta publicación o escuchar este episodio o éste, ambos en nuestro podcast).



El renacer de las cenizas


Gusinde no se dejó abatir por la pérdida del manuscrito. En 1964, casi 40 años después de sus viajes originales, se impuso la tarea de reescribir desde cero la monografía sobre los Kawésqar, basada en sus notas sobrevivientes. Lamentablemente no alcanzó a ver el fruto final de su último esfuerzo: el volumen sobre los Halakwulup se publicó en forma póstuma en 1974, cinco años después de su muerte, el 10 de octubre de 1969.


Hoy, Die Feuerland Indianer no es sólo un libro, sino el testamento de un hombre que luchó contra el tiempo, la geografía y la guerra, para que la memoria de una humanidad borrada no se perdiera en el olvido.



Fuentes:


Comentarios


bottom of page